De María Montessori al Golf: una charla para acompañar a los juniors dentro y fuera de la cancha
En el marco de la 6° fecha del Federativo Junior, el domingo 25 de octubre el Río Cuarto Golf Club fue sede de la charla “De María Montessori al Golf: herramientas para acompañar a nuestros hijos dentro y fuera de la cancha”, organizada por la Federación de Golf de la Provincia de Córdoba y pensada para padres y familias de los juniors.
Los disertantes fueron Jaime Hope, educador Montessori con diploma internacional AMI, en el que estuvo acompañado por Alan Wagner, Head Coach de la FGPC. El objetivo de este encuentro, fue en compartir herramientas para acompañar el aprendizaje de los chicos con una idea central: más que resultados, se trata de formar personas para toda la vida.
Las ideas que nos dejó el encuentro
- Preparar el ambiente para aprender: no podemos controlar el desarrollo de nuestros hijos, pero sí el ambiente en el que aprenden. El orden, las rutinas y un entorno seguro favorecen la concentración, la confianza y la autonomía.
- Respetar los tiempos y pensar en procesos: cada chico aprende a su propio ritmo. Un mal golpe o una competencia difícil no definen su progreso; lo importante es su evolución a lo largo del tiempo.
- Aprender desde el interés y la libertad: los chicos aprenden explorando y jugando, incluso cuando practican con un putter en casa. La libertad necesita límites claros: dejarlos explorar, pero corregir cuando hay un propósito.
- La preparación indirecta: no todo lo que prepara a un chico para el golf ocurre en la cancha. Otros deportes, juegos y movimientos desarrollan coordinación, equilibrio, concentración y conciencia corporal.
- Aislar la dificultad: si está trabajando el putter, no hace falta interrumpirlo para corregirle el grip. Conviene priorizar lo que está aprendiendo en ese momento y no sobrecargarlo con indicaciones.
- Desarrollar la autonomía: un buen golfista necesita concentrarse, ajustar sus movimientos e interpretar por qué un golpe salió bien o mal. Preguntarle “¿qué te parece que pasó?” lo ayuda más que darle siempre las respuestas.
- Validar las emociones, no todas las conductas: la frustración aparece cuando el resultado no es el esperado. Se puede entender el enojo y, al mismo tiempo, marcar que no está bien tirar los palos. También se mencionó el enfoque de Ross Greene, que propone escuchar al chico y buscar soluciones juntos.
- Los chicos aprenden de nuestro ejemplo: la forma en que los adultos reaccionamos ante los errores y las frustraciones, y cómo tratamos a los demás, les enseña más que cualquier palabra.
- El amor incondicional: nuestros hijos necesitan saber que nuestro cariño no depende de sus resultados. Que ganen o pierdan, que jueguen bien o mal, la aceptación permanece intacta.
- ¿A qué los estamos acostumbrando?: es importante construir recuerdos positivos alrededor del golf. Se recordó el caso de Pádraig Harrington y el vínculo afectivo que asociaba con su abuelo y el golf. A veces es mejor terminar la jornada mientras el chico todavía está contento y volver a casa con una linda sensación.
Para llevarnos a casa
Como padres, nuestro rol no es corregir cada error, controlar cada resultado ni evitar todas las frustraciones: es preparar el ambiente, acompañar el proceso, ofrecer límites y seguridad, respetar sus tiempos y permitirles aprender por sí mismos. Y, sobre todo, recordar que el golf es mucho más que un resultado deportivo: es una oportunidad para crecer, compartir y construir recuerdos felices.
Que nuestros hijos no solamente aprendan a jugar al golf, sino que siempre tengan ganas de volver a jugar.
Mirá los resultados de la 6° fecha del Federativo Junior en Río Cuarto


